Primavera-verano 2020/21. El riego, el gran desconocido para mi.

Este año iba a ser muy importante para mi en lo que respecta al cultivo de mis bonsais. Había decidido invertir en herramientas que me permitieran dar un salto cualitativo en la manera de cultivarlos.

Para ello implementé 3 acciones:

  1. Mejoré la calidad del agua con la cual regaba. Santiago de Chile tiene una agua muy dura (mucho cloro), por lo cual en febrero 2020 invertí en un sistema de osmosis inversa domestico.
  2. Quería cultivar todos mis bonsais (excepto coníferas) en tierra 100% volcánica. Hasta ahora venía usando una mezcla de 60% volcánica y 40% turba.
  3. Adquirí una malla de sombreo para proteger mis árboles durante el verano. En años anteriores, por culpa de la intensidad de los rayos solares (+ mal cultivo) había perdido 3 árboles; un arce, un ciruelo y un pino rojo. Lo cual aun me da una pena inmensa solo de pensarlo.

Llegó la primavera 2020 (septiembre) y yo estaba muy ilusionado. Por fin tendría árboles más sanos, que es el paso inicial antes de poder aplicarles distintas técnicas que los llevarían a su máximo esplendor. Así pues durante finales de agosto y principios de septiembre transplanté todos mis arboles: el manzano, el cotoneaster, el cerezo, el olmo japonés, el olmo chino y el chopo. Los únicos que no transplanté fueron mi membrillo, puesto que está plantado encima de una roca y ahí se quedará para siempre. Un pino negro que estoy aun recuperando por no tenerlo bajo malla en verano y mi pino rojo que lo transplanté pero en las coníferas nunca le quitas la tierra vieja del todo. Por ello, aunque lo transplanté con tierra volcánica, tiene un 30% aprox de tierra antigua que es tipo turba con arena.

Hecho esto pensé que ya estaba listo; tenía agua de calidad, una buena ubicación con malla de protección en verano y un buen sustrato. Estos son los 3 aspectos clave (buena ubicación, buen riego y buen sustrato) que David Cortizas, que es un tipo que sabe muuuucho de bonsais comenta que son la base para tener árboles sanos. Os dejo enlace del video donde lo explica. Por favor, vedlo, vale mucho la pena.

Pero me di cuenta durante los siguientes meses que yo tenía una buena ubicación, un buen sustrato y una buena calidad de agua, pero en realidad no sabía regar.

Sisi, no sabía regar. Eso que consiste en tirar agua con la regadora sobre la tierra de la maceta. ¿Verdad que parece algo muy fácil? Pues no lo es tanto y es la clave (junto con las 2 anteriores).

Respecto al riego hay 3 aspectos importantes:

  1. Cuando riegues debes hacerlo con la cantidad suficiente de agua para que esta salga por los agujeros de drenaje. Esto es importante porque en este proceso eliminas el CO2 que hay en la tierra producido por las raíces al procesar los nutrientes que hay en el suelo. Os dejo un video un poco más abajo, donde esto lo explica suuuper bien Don Alexis, un experto bonsaista chileno. Este punto lo tengo dominado.
  2. No se deben pulverizar o mojar las hojas de forma diaria, dado que esto propicia la aparición de enfermedades debido a la humedad que se acaba reteniendo en las hojas. Ojo, esta directriz es genérica, pues en el caso de necesitar elevar la humedad de algún árbol por ataque por ejemplo de araña roja, puede ser conveniente o en el caso de requerir hidratar a una conífera post trasplante, etc.
  3. La periodicidad en el riego. O sea, la cantidad de veces que riegas tu árbol al día en primavera/verano o a la semana en invierno/otoño. Este punto me he dado cuenta que no lo tengo controlado. O sea, que no lo efectúo correctamente y aún debo aprender mucho al respecto.

Os pongo video de la importancia del sustrato y el riego de Don Alexis:

Justamento, con este post quiero explicar las experiencias con el riego que he tenido esta primavera-verano 2020/2021 con mis distintos árboles y cómo con a través de un mal riego he llegado a debilitarlos. Y lo que es más importante: cómo el árbol ha tratado de avisarme y cómo yo he ido aprendiendo a entenderlo.

Para empezar, mi primer error fue pensar que por el hecho de estar plantado en 100% tierra volcánica podía regarlo mucho más, sin preocuparme de que se fueran a pudrir las raíces o debilitar el árbol. Básicamente pensé que al retener mucha menos agua, por ser un tipo de sustrato muy drenante, requería que lo regara muy a menudo. Bueno, pues este fue el primer paradigma que rompí. Aun con este tipo de sustrato, debes regar el árbol sólo cuando lo necesita.

Cuando llegó la primavera y con él, un sol más fuerte y días con máximas de 23-25 grados, empecé a regar los bonsais con más intensidad, como 2 o 3 veces al día. Ahí se conjugaba que las temperaturas eran en general de 18-20 grados y con pics de 23-25 grados y sin malla, por lo que me daba la impresión de que había que regar más.

Los primeros estragos producidos por mi forma de regar me los mostró mi cotoneaster. El pobre empezó a secar algunas ramas. Yo creí que era porque el bicho cuando lo transplanté no tenía muchas raíces y pensé que se estaba resintiendo de esto.

Cotoneaster. Con círculo azul se muestra las ramas que se secaron

Luego, el siguiente en caer fue el olmo, el cual empecé a fijarme que me desprendía corteza y debajo la corteza estaba super húmedo (se veía marrón oscuro). Os adjunto foto, aunque cuando la tomé ya había disminuido el riego y por tanto desaparecieron las manchas de humedad. La corteza se salió toda. La tuve que luego pegar sobre el tronco con una cola de estas líquidas que se usan para hacer manualidades.

Con estos 2 casos, ya siendo mediados de diciembre me replanteé si regaba demasiado. En este momento ya estábamos en pleno calor y puse la malla de sombreo, o sea que por un lado disminuyó la intensidad de los rayos solares pero aumentó mucho el calor, con temperaturas diarias de 30 grados. En este momento se me detuvo el crecimiento de todos los árboles, yo continuaba regando en exceso. Para el único que había disminuido riego era el olmo chino, el cual empezó a recuperarse y a brotar. También lo había disminuido en el cotoneaster, de tres a dos veces al día. El caso del cotoneaster también fue notorio, pues de estar medio moribundo empezó a tomar mucha fuerza. Hay que tener en consideración que desde que tu haces un cambio en el riego hasta que empiezas a ver los resultados en la planta pasan entre 1 y 2 semanas, por tanto a veces no es tan fácil poder readecuarlos a las necesidades del árbol de forma tan efectiva. En mi caso me dediqué a funcionar bajo el método prueba y error.

Durante enero hubo algo que me llamó mucho la atención. Los árboles que tenía más detenidos y sin actividad estaban desarrollando algunas zonas con musgo. Al principio pensé, mira que bien, como en las revistas! pero luego me di cuenta que en un clima seco como en Santiago, que prolifere musgo de forma natural (aunque hay que decir que queda precioso) era quizás un síntoma de mal cultivo. También fue curioso que al poco de formarse el musgo empezó a llegar la cochinilla. Estos 2 elementos me enseñaron como el árbol va padeciendo y la naturaleza trata de mostrarte tus deficiencias en el cultivo con pistas.

Fijaros que la plaga de cochinilla llegó por el mal cultivo, no por el hecho de que se propague por el aire ni debido al calor ni nada. Sencillamente respondía a un mal cultivo. La prueba definitiva la obtuve de inmediato. Eliminé la cochinilla manualmente (era poca aun) y disminuí el riego. De inmediato la cochinilla desapareció. En el caso de algunos de los árboles con el síntoma musgo-cochinilla como el cotoneaster reaccionaron enseguida, brotando mejor. El caso del olmo japones tambien. Hay otros como el manzano y el membrillo y el cerezo que aun no he conseguido que rebroten. Y en caso del pino rojo voy a ver si le puedo quitar la cochinilla con los dedos o le debo aplicar algún producto.

Este post lo he escrito en marzo 2021, ya es otoño y me queda la sensación que algunos árboles he aprendido como regarlos durante estos meses de primavera y verano, pues me lo han mostrado con sus brotaciones. Hay otros que aún deberé continuar investigando y probando. Lo importante es darse cuenta que en estas 3 variables es donde hay que centrarse ( buena ubicación, un buen sustrato y una buena calidad de agua) y poco a poco ir descubriendo que es lo que necesitan tus arboles. Lamentablemente yo aún no tengo la fórmula mágica. Probablemente esta no es única porque justamente el riego depende de las otras 2 variables. O sea, de cuanto sol le dan a tus árboles y del tipo de mezcla que usas en tu sustrato. Pero si me queda claro que a base de observarlos podemos ir mejorando nuestro cultivo.

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