El Götheborg – Barcelona, España

El velero de madera más grande del mundo llegó a Barcelona el pasado jueves 27 de octubre, para hacer la 13a escala de su viaje. Es el Götheborg, una réplica a tamaño real de un barco del siglo XVIII, propiedad de la Compañía Sueca de las Indias Orientales que se hundió en los alrededores de Göteborg en 1745, al volver de su tercer viaje a China.

Entre los meses de noviembre y marzo, el velero estará abierto al público los fines de semana. El precio medio de la entrada, que se podrá comprar a través de su página web, será de 15 euros por persona. A bordo de la embarcación encontrarás a su tripulación -entre 20 y 30 marineros profesionales y 50 voluntarios- repartidos por todo el barco para responder preguntas en inglés.

Es la primera vez que esta embarcación visita Barcelona, “estamos muy contentos de poder atracar en esta ciudad tan interesante y bonita, que además tiene un clima idóneo para pasar el invierno”, ha declarado la directora de expedición del Götheborg de Suecia, Kristoffer Bennis. La nave salió de Göteborg el pasado 8 de junio, y a lo largo de su travesía ha navegado por el Mar Báltico y las costas del norte de Europa antes de continuar hacia el Mar Mediterráneo, haciendo escala en ciudades como Helsingborg (Suecia), Helsinki (Finlandia), Estocolmo (Suecia), Copenhague (Dinamarca), Oslo (Noruega), Londres (Reino Unido), Bremerhaven (Alemania), Lisboa (Portugal) y Málaga (España). La embarcación, que tiene previsto llegar a su destino final, Shanghái, en septiembre de 2023, permanecerá en Barcelona todo el invierno, hasta marzo del 2023. Se encuentra amarrado en la Rambla de Mar, al lado de las Golondrinas y frente al Maremagnum, más o menos a la altura de la plaza del Duque de Medinaceli. En primavera la embarcación entrará en el Canal de Suez, en dirección hacia el Mar Roig y Yibuti. Después de cruzar el océano Índico, el barco llegará a la India. En la India, empieza la gira en el Asia oriental y Götheborg con la tripulación se dirigirá ahora a destinos como Singapur, Vietnam, Hong Kong y finalmente China.

Casi 240 años después de su hundimiento, en 1984, se inició la excavación marina del barco original Götheborg y a mediados de los 90 arrancó la construcción de la réplica, que de hecho, incluso incorpora piezas del original recuperadas en el lugar del hundimiento. En 2003 fue botada en presencia de la familia real sueca. En 2005 estaba listo y tras varias pruebas, completó un tour por el mar Báltico en 2008. Después se realizaron varias expediciones por Europa, la última en 2015. Actualmente en su interior lleva entre 20 y 30 marineros profesionales y 50 voluntarios. Además cuenta con llamativos y enormes cañones, altos mástiles y banderas suecas que ondean al igual que sus velas. La embarcación original llevaba 30 cañones y una tripulación de 144 hombres.

Si hablamos de sus características, hay que destacar que se trata de un velero de 47 metros de eslora y 11 metros de manga. Su tonelaje bruto es de 788 toneladas y su potencia principal se basa en dos motores a 404 kW. Medido en troncos, se utilizaron 4.000 m3 de roble y madera de pino para terminar el casco. Los espacios utilizados por la tripulación del siglo XVIII se han mantenido lo más fieles posible a la historia. Por ejemplo, el color verde de los muebles procede de una tabla encontrada durante la exploración del pecio original.

La mayor parte de la tecnología moderna están colocados en el espacio que en su momento fue la bodega de carga. También se ha hecho un gran esfuerzo por ocultar todas las tuberías, cables y alcantarillas que pasan por el interior. Es también importante señalar que los tripulantes actúan a bordo como si estuvieran en el siglo XVIII, ya que no hay ningún sistema hidráulico para el izado de velas y amarres los cuales se realizan a mano, un trabajo duro de puro músculo.

En cuanto a las velas, el Götheborg tiene 26, con una superficie total de 1.964 m². El juego de velas normal consta de 18 velas con una superficie total de 1.550 m². Históricamente, las velas a bordo se fabricaban con cáñamo o lino. Para las nuevas velas se eligió el lino, ya que la lona de lino se sigue produciendo hoy en día y es un material duradero.

La misión de la Expedición a Asia es promover las relaciones comerciales y utilizar el buque como una plataforma única para las empresas y los socios, para crear oportunidades de negocio.

Por último y a modo de curiosidad, el barco original tuvo un estrecho vínculo con Andalucía, ya que solía hacer escala en Cádiz, para el intercambio o recogida de diversos productos.

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